#RosarioDeLerma: Martínez y El Senador

“Parecía que ser intendente era algo fácil y sencillo, pero para esta tarea hay que estar preparado y capacitado”

En la esquina de mi barrio mal parado estaba el Diablo y me contó que algunos alfiles, digo ediles, malintencionados están planeando la jugada “X“ que dejará en jaque al rey de la chatarra, que alucina ser el intendente. En el fondo este rey, no fue educado para gobernar, sus días populares parecen haber terminado, cuando repartía gallinas y viajaba en colectivo era un poco más feliz.

El caos se ha instalado en nuestras tierras, es como si un extranjero gringo y aburrido gobernará la ciudad. Recién lleva un mes en el poder y parece que fueran años, ni siquiera comenzó a construir el castillo de naipes y ya perdió los naipes y algunos bufones.

Y es que, tarde o temprano el voluntarismo iba a sucumbir, estaba cantado. Apenas cumplió treinta días de gestión o intento de gestión y ya pactó con los sindicatos dejar sin efecto el pase a planta permanente de más de cien empleados, los que recuperarán su condición de contratados y después… bueno ya sabemos cómo terminarán despues.
Capaz hay que ahorrar pero lo cierto es que, ya despidió a varios empleados y funcionarios de la gestión anterior y todavía no les pago a ninguno lo que por ley les corresponde.

Tres veces solicitó adelantos de coparticipación en la provincia en un solo mes, pero como no sabe pedir tuvo que interceder el diputado Jarsún en su nombre. Quizás habla otro idioma que no llegamos a comprender, porque estuvo reunido con otros intendentes para tratar el tema de la cooperadora asistencial y nadie supo ni quién era ni qué decía, un rumor de pasillo cuenta que los intendentes con algo de ternura en los labios decían: ¿Y este quién es? Lo triste y lamentable es que más de quinientos niños no van a poder ir a los comedores sino hasta el mes de abril si logra gestionar El solo los fondos, en la gestión anterior desde febrero contaban con este beneficio.

Pareciera que lo único urgente era firmar el dichoso pacto con el diablo, tan preocupado estuvo con ese tema que no supo dialogar con los organizadores del desentierro del carnaval y para no quedarse atrás, mal aconsejado, decidió armar otro evento parecido el mismo día y horario, con dinero que no tiene, con experiencia con la que no cuenta, bueno cierto es que ya pidió tres coparticipaciones adelantadas.

Pero el famoso desentierro se iba a quedar sin el personaje principal, el Pujllay que ya estaba decidido a renunciar e irse también, le renunciaron varios ya uno más no era problema; por eso el diablo que no tiene cuernos pero sí orejas grandes le hizo firmar un pacto y algunos de sus diablillos fueron a parar en el municipio, algunos cuidando la seguridad de las puertas, otros contando la plata y a uno menor lo mandaron a juntar basura, todo tiene que estar limpio para recibir a los visitantes.

Cierto que el diablo también me contó que se aseguró que en el desentierro haya agua para jugar, bueno ultimamente agua es lo que nos falta y mucho. Hace algunos días estuvo el gerente de Aguas del Norte en la ciudad y parece que no anotó bien el número de teléfono del intendente, porque ya no lo quiere ni atender. Bueno la verdad es que nuestro intendente actual poco sabe hablar el idioma de la gente por eso tampoco pudo resolver el problema del centro de jubilados, esta vez no funcionó lo que decían nuestros abuelos “hablando se entiende la gente”.

Algo positivo a destacar es el ejercicio que hace el intendente subiendo y bajando la famosa escalera caracol, y es que hay que ahorrar hasta el aire porque tampoco pudo hablar con los ediles y llegar a un acuerdo para actualizar los impuestos, por ahora plata no hay. Gracias a Dios no llueve.

El Municipio de una ciudad de 40.000 habitantes no es un juego de niños ricos aburridos de jugar a «El Estanciero». Detrás de cada mala decisión hay familias que padecen necesidades y hay personas que merecen la dignidad del respeto.

Martínez, un intendente que pidió a Papá Noel una brújula y no se la trajo porque no se portó nada nada bien.

Obligado tuvo que firmar el pacto con el diablo para poder seguir carnavaleando, digo, gobernando. Parece que nuestro intendente quiere estar bien con Dios y con el diablo, ojala no termine alucinando de nuevo que puede mejorar la vida de los Rosarinos.

Todos a los Botes. A bailar que no hay infierno.